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Hortalizas: brote, borde y emergencia de Guadalupe Carrizo por Ceibo Gallery

Foto del escritor: Coleccionismo Contemporáneo
Coleccionismo Contemporáneo
hace 5 días
6 min de lectura

Ceibo Gallery y Laundromat Art Space presentan Hortalizas, un proyecto de investigación de la artista argentina Guadalupe Carrizo que explora la resistencia de ciertas especies vegetales a los herbicidas y las consecuencias de los modelos de producción agrícola. La muestra pone en circulación una investigación que vincula arte, territorio y problemáticas ambientales. A continuación, compartimos el texto curatorial de la exposición.



Uno


El desafío de las metodologías contemporáneas de la investigación radica en cómo repensar y reformular los enfoques metodológicos más estructurados para abrirnos a la posibilidad de incorporar una dimensión afectiva, experiencial, política y comunitaria. Sobreponerse al estigma primitivista de los saberes tradicionales, con el que cargan todas las metodologías no occidentales, implica un desplazamiento epistemológico que rompe con los consensos de la ciencia occidental. En este sentido, la investigación que aquí presenta Guadalupe Carrizo es una práctica de desobediencia epistemológica.


Hortalizas es un proyecto de investigación artística que reivindica como sujetas políticas a las plantas resistentes a los herbicidas del modelo agroindustrial y, aunque el resultado implica la producción concreta de imágenes, es el proceso el que me interesa remarcar en tanto que da sentido, valor y profundidad a esos resultados. Este proyecto es para Guadalupe un vehículo que le permite abordar otras problemáticas ligadas a epistemes y regímenes de conocimiento no hegemónicos, explorar otras lógicas ligadas a las culturas ancestrales y proponer un cruce entre memoria, historias e identidades (¡Juro que serán las únicas reminiscencias foucaultianas!).


Hay preguntas implícitas en su investigación: ¿Qué sucede cuándo el alimento se convierte en un negocio? ¿Qué significa que un organismo no-humano pueda considerarse sujeto de derecho? ¿Desde qué perspectiva asumimos un impacto negativo de una planta nativa? La maleza es sólo “maleza” cuando es atravesada por la perspectiva del interés. La pregunta de investigación abre grietas en aquello que se percibe normalizado, estable y genera las condiciones para que algo nuevo pueda ser pensado. Guadalupe desplaza el sentido de una categoría del discurso agroindustrial hacia una categoría crítica.


Hay un lugar común en el pensamiento contemporáneo que se repite como un mantra, tanto en las ciencias sociales como en los discursos curatoriales: los saberes y las técnicas tradicionales son un espacio simbólico de resistencia a la modernidad y a sus derivas contemporáneas. Sin embargo, una formulación tan genérica disipa el valor específico de una práctica, un saber o una técnica en relación a comunidades concretas. Aquí es entonces donde aparecerá en su propuesta nociones como las de “crianza mutua”, “resistencia y re-existencia” o la praxis como método de conocimiento, para dar cuenta de que la construcción del saber no está separado del hacer, tal como propone Elvira Espejo. Siguiendo en esta línea, la investigación retoma un aspecto olvidado por la centralidad del discurso positivista: el conocimiento no es un fenómeno del individuo, sino que es una producción colectiva en donde la comunidad, su historia y su territorio construyen saberes y formas de ver el mundo.


Dos


La investigación de Guadalupe propone una primera operación crítica: disputar la idea de “maleza” como categoría científica objetiva tal como lo propone el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Argentina (SENASA). Ese primer movimiento reconoce los intereses económicos, productivos y culturales que condicionan una forma de cuantificar, ordenar y disponer de los recursos animados e inanimados de un territorio. Como siempre, nombrar es poder: maleza, mala hierba, monte o yuyo, son otras formas de nombrar y criminalizar aquello que debe ser controlado y eliminado. Nos dice Guadalupe: “Hortalizas es una reivindicación a todas las ‘malezas’ resistentes a herbicidas que, más allá de significar una amenaza para el sistema agropecuario, interpretan una naturaleza multidimensional donde el alimento y la agricultura forman parte de un entramado social, económico y ambiental sano y soberano.”


Por otro lado, recuperar las memorias colectivas e individuales nos permite reconstruir el entramado de relaciones sociales, económicas y afectivas de un momento histórico y de un territorio a partir de la subjetividad de quien recuerda. Apelando a esta dimensión testimonial, pone en juego otros registros no cuantitativos de personas afectadas por las fumigaciones, tensionando el discurso rigorista del dato objetivo y las experiencias subjetivas ancladas a un paisaje que tornan lo personal en político.


Hay una cierta inmunidad en la transferencia oral que previene la degradación del mensaje. La idea de la oralidad como una forma de archivo, no es mantener intacto un conocimiento preciso, claro y distinto, sino más bien que sea el reservorio de una experiencia colectiva que se redefine y actualiza en nuevos contextos y situaciones. Guadalupe entreteje en cada pieza los testimonios de las víctimas de fumigaciones con la materialidad vegetal, convirtiendo todo el proceso en un archivo heterogéneo en el que conviven diferentes fuentes, relevamientos, experiencias, relatos y observaciones territoriales. Las obras que conforman esta serie son la imagen simbólica de una resistencia, siendo cada una de ellas el cruce de todos estos vectores. En este sentido, las piezas no constituyen el centro del proyecto, sino una emergencia, un epifenómeno visible de un proceso de investigación más profundo. Lo más interesante ocurre antes y alrededor de ellas: las imágenes establecen conexiones, promueven acciones, generan discursos, traducen experiencias.



Tres


La razón moderna y el positivismo del siglo XIX construyeron un ideal de conocimiento basado en la posibilidad de separar a un sujeto cognoscente de un objeto conocido. Conocer significa clasificar, medir, ordenar y establecer categorías. El proyecto de la ciencia moderna, sin embargo, fue sólo un capítulo de una historia más amplia en donde la naturaleza y las comunidades también comenzaron a percibirse como recursos susceptibles de ser conocidos, administrados y explotados. El proyecto moderno encontró su espejo en el proyecto colonial a través del cual se explotaron los territorios y las comunidades no occidentales. Hoy, un mismo esquema discursivo con su matriz en la colonialidad (como estructura que sobrevive al colonialismo político) desplaza plantas y personas a las periferias del sistema: malezas y desplazados, son borrados para sostener el orden territorial, alimentario y político.


Este modelo epistemológico de distanciamiento entre un sujeto activo que conoce y un objeto pasivo y deshumanizado, es interpelado en su trabajo al plantear modos de ser y conocer el mundo que toman distancia de la modernidad. Guadalupe no sólo clasifica las plantas, sino que las estudia en su contexto, las conoce a través de las relaciones que establece con su contexto. Estudia su “utilidad” como plantas alimenticias no convencionales, como materiales para la arquitectura, como medicina, como forraje o para su uso en la cestería.


La metáfora que nos presenta es simple y poderosa: los yuyos son un símbolo de resistencia al agronegocio, pero esa simpleza deviene de subvertir la epistemología occidental: la materia deja de ser un objeto pasivo, el conocimiento se construye en comunidad, se incorpora la experiencia subjetiva y sensible, el sujeto se implica con el objeto investigado y lo aprehensible ya no se reduce a lo que se puede cuantificar, medir y verificar. Dicho esto, ahora podemos ver que, lo que en un principio llamé como “práctica de desobediencia epistemológica”, es en el fondo una práctica de desobediencia al poder mismo. Porque conocer no es ordenar y someter una realidad, sino imbricarse con ella y, en ese movimiento, transformar las relaciones con la naturaleza y con la comunidad. Transformar las relaciones de conocimiento es también transformar las relaciones de poder.


Luis María Rojas



Sobre Guadalupe Carrizo

Guadalupe Carrizo is an Argentine visual artist, photographer, and environmental activist whose practice explores the relationships between nature, territory, resistance, and environmental transformation. Working with herbicide-resistant plants, Carrizo transforms plant matter into pigment and artwork, examining the ways landscapes and ecosystems respond to human intervention.


Sobre Ceibo Gallery

Ceibo is a space oriented to building enduring artistic careers, with the aim of elevating the presence and positioning Latin American art within the U.S. and international markets.​

Founded and directed by Brenda Groy and Gabriela Karpiuk, Ceibo emphasizes the work of Latin American artists as creators of contemporary narratives grounded in their specific contexts yet relevant to global debates, which position the region as a hub of aesthetic and conceptual innovation.

Our gallery serves as a facilitated space to mediate between cultural contexts, in order to translate, contextualize, and generate new interpretations of Latin American art within a global context. We understand the international market not merely in commercial terms, but as a gathering ground open for

cultural exchange.


Sobre Laundromat Art Space

Laundromat Art Space is an artist-led organization dedicated to fostering the growth of local artists. Our mission is to provide innovative curatorial opportunities and artistic programming for the community. Established in 2015 by a group of artists who had just completed residencies at other esteemed organizations, our vision was to create a unique space of our own. Today, LAS thrives in a beautifully transformed former laundromat in the vibrant neighborhood of Little Haiti in Miami, FL.



INFORMACIONES

"Hortalizas: brote, borde y emergencia"

Artista: Guadalupe Carrizo (Tucumán, Argentina)

Gestión: Ceibo Gallery

Cuándo: sábado 10 de octubre de 6 a 9 pm.

Dónde: Laundromar Art Space, 185 NE 59th Street | Miami, Florida, Estados Unidos

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